Reflexión 26/12/2020: Semáforo rojo, pandemia, post-navidad e incredulidad


Habiendo ya pasado los festejos navideños tan peculiares del 2020, que desde inicio ha sido un año distinto, y que todos queremos que termine ya, bien vale la pena comenzar a reflexionar sobre lo que, el contexto y la temporalidad de las navidades en el medio de la pandemia nos han dejado. 


Primero debemos partir del punto en que, desde el 24 del mes y debido a los altos índices de contagio y lamentables defunciones, el gobierno del estado de Morelos, decidió que la entidad regresaría al semáforo rojo (el de máximo riesgo de contagio), lo anterior significó el cierre inmediato de las actividades no esenciales, así como de aquellas que impliquen la reunión masiva de personas, por lo que, los tianguis navideños tradicionales, las posadas, los festejos y las celebraciones sociales y religiosas de la temporada quedaron canceladas. La misa de gallo navideña fue virtual; la cena de Nochebuena fue pequeña, solo con las personas con quienes compartimos la casa-habitación. 


La pandemia, la maldita pandemia, nos dejó sin los festejos navideños del 2020, o al menos los festejos de tal como los conocíamos, como antes dije, las celebraciones del año completo han cambiado en sus formas, más no debemos permitir que se transformen en su esencia.


Sé que ha sido duro tener que acatar las normativas de la 'Nueva Normalidad', puesto que nos han cambiado las formas de convivir, pero debemos hacerlo porque, como tristemente hemos visto en el tiempo reciente, hemos ido perdiendo a amigos y parientes o a conocidos cercanos a causa del virus..., esto es tristemente innegable.


Innegable e increíble es que a pesar de ser evidentes los desastres de la pandemia, existan personas que duden de lo indubitable, y desafíen los principios del distanciamiento social, elementos que han probado ser efectivos para evitar la dispersión de la enfermedad. Los expertos médicos, científicos y técnicos que atienden la crisis sanitaria internacional han cansádose de repetir, y repetir, las recomendaciones que nos protegen de la probabilidad elevadísima de contraer una enfermedad letal. Médicos que combaten en la primera línea en los hospitales que atienden COVID-19, dicen en un claro y contundente mensaje: "... estamos hartos de los incrédulos que lo que hacen es llenar las salas de emergencia hasta saturarse ...", yo personalmente, me uno de forma definitiva y contundente al llamado que quienes viven en propia carne la experiencia de atender a las personas infectadas, porque son ellos de quienes podemos obtener los testimonios reales del desastre.


Diciembre de '2020: El Año de la Peste'.

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