2020, el año que cambió las estructuras en las sociedades del mundo



Estamos en la recta final del año 2020 de nuestra era, lo que provoca en mí la necesidad de reflexionar sobre un lapso en que como humanidad hemos enfrentado una serie de desafíos que probaron, primero, nuestra capacidad de asimilar la noticia sobre el descubrimiento de un virus cuyos efectos en la salud humana resultaron ser catastróficos, lugo, nuestra capacidad de contención del virus, ya bautizado como 'el enemigo de la humanidad', y después, la capacidad de resiliencia, posterior a varios meses de aislamiento y cancelación de actividades no esenciales. 


El virus enemigo, resultó en la lamentable muerte de un gran número de personas, muchas de las cuales son, o eran, importantes en nuestras sociedad, que fenecieron a los embates de un agente patógeno que no esperábamos enfrentar. Y es que la única manera de detener la dispersión del Covid es el distanciamiento social, que resultó ser el siguiente reto de este 2020. En México al menos, el aislamiento y el distanciamiento social comenzó en marzo de 2020, y se ha prolongado hasta este momento; lo cierto, es que no sabemos cuándo será el día en que podamos superar como humanidad el reto de la peor crisis sanitaria de los últimos cien años. Muchos ahora tenemos que sobreponernos a los embates de crisis psicológicas causadas por el confinamiento...


Lo cierto es, que el aislamiento voluntario o forzoso, y las afecciones consecuentes, resultan ser mucho más fácil de superar que los efectos de una enfermedad desastrosa en los cuerpos que infecta; debemos ser conscientes de que permanecer en casa es la forma en que podemos ayudar a contener la dispersión del SARS-CoV-2. Países como Alemania han lanzado promocionales sobre la importancia del "No hacer nada" y permanecer en casa ante la amenaza.


Dentro de lo increíble que podemos resaltar, es que la crisis sanitaria internacional, ha provocado la admirable capacidad de los cuerpos científicos y técnicos del mundo entero, y es que en pleno noviembre, la luz al final del túnel de esta crisis, parce estar más cerca que nunca, pues la carrera por encontrar una vacuna que asegure la eliminación del virus, es más plausible que nunca. Increíble, solo increíble, es como puedo calificar lo rápida que ha sido la reacción y el resultado de la carrera por la vacuna anti-Covid.



Dije ya, el reto, sobre todo para quienes estábamos acostumbrados a trabajar de cerca con la gente y las comunidades, ha sido el distanciamiento social, el factor que golpeó la primera estructura tradicional de las sociedades que ahora, está siendo de a poco cambiado; es cierto lo que apuntan: "El Covid-19 trajo nuevos retos y nuevas formas de relacionarnos con los demás...", como lo afirman spots de TV mexicana. Pero de la misma forma, de apoco, es que nos estamos acoplando a la cada vez más cercana, nueva realidad, de cuando el SARS-CoV-2 sea una crisis superada...


El otro reto fue la desacoplamiento y acomodo de los espacios de intercambio social, transmisión de conocimientos y expresiones religiosas. Las escuelas se detuvieron a rajatabla, y de la misma manera se comenzó el esquema de aprendizaje a distancia, utilizando el esquema no tan explorado aún, de la virtualidad. Los espacios de intercambio social y experiencias cerraron de golpe, y la forma de hacer cultura hoy es distinta. Los espacios religiosos se detuvieron en el contexto de celebraciones religiosas de suma importancia - en el caso de la cristiandad, la Semana Santa quedó suspendida -, en fin hoy la vida es distinta, la realidad y la normalidad también, lo que es duro, pues jamás (al menos yo), habíame cuestionado con anterioridad sobre lo que debe considerarse como 'normal'.


El mundo cambia y nosotros igual, el mundo está en constante evolución y nosotros igual; el punto ahora es dar paso libre a una 'nueva normalidad, que seguro estoy, tiene algo mejor que lo que durante este año hemos enfrentado.

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